Don silencio y sus amigos entraron en mi casa.
Era un día cálido y Don Silencio se coló despacio por el hueco de la chimena que aún no estaba encendida.
Atravésó de puntillas el salón y llegó hasta la cocina.
Alli, se encontró con una olla llena de olores, sabores y rica comida.
Pero según entró, la olla guardo silencio y dejó de decir su "Plof, plof, plof..." que decía bajito desde hacia un rato. Cuando entró la mañana, olía muy bien, a laurel, cebolla, pimientos....
pero no se oía nada.
Como era muy curioso, siguió recorriendo mi casa y llegó al cuarto de Nerea,
que olia a sueño dulce de caramelo de fresa.
Pero al atravesar la puerta, ya no se oía nada.
Ni la suave respiración de Nerea, que hace un momento sonaba acompasada.....
Siguió caminando, hasta que se encontró mi cama.
Allí Don Silencio, se quitó las zapatillas, se puso un pijama
y encontró un hueco, por donde colarse en mi alma.
Desde que Don Silencio llegó a mi casa,
Todos los olores son mas intensos,
los colores más brillantes,
pero ahora tengo que oir de otra forma
pues nada se escucha, todo está en calma.
viernes 24 de abril de 2009
De donde nacen los cuentos
¿Cómo contarte un cuento? UHMMM.... Dejame ver....
Los cuentos que te cuento son secretos,
tan secretos que hace tiempo
se los llevó el viento.
Mientras los contaba,
un pequeño duende los susurraba,
en mis oidos atentos al susurro del viento.
En la chimenea estaban todas las imágenes,
Bailaban,
mientras yo ponía voz a su historia callada.
Duendes y hadas se colaron por la ventana,
mientras la luz de la vela
tu cara iluminaba.
Sonreías embrujado,
pequeño genio de mis sueños
y yo poblaba tu imaginación
de magia, ternura e ilusión.
¿Fue ahí cuando te engendre?
No se, tal vez ya vivías tan dentro,
pequeño duende hambriento
que sin querer te dejé
correr libre por mi pensamiento
Los cuentos que te cuento son secretos,
tan secretos que hace tiempo
se los llevó el viento.
Mientras los contaba,
un pequeño duende los susurraba,
en mis oidos atentos al susurro del viento.
En la chimenea estaban todas las imágenes,
Bailaban,
mientras yo ponía voz a su historia callada.
Duendes y hadas se colaron por la ventana,
mientras la luz de la vela
tu cara iluminaba.
Sonreías embrujado,
pequeño genio de mis sueños
y yo poblaba tu imaginación
de magia, ternura e ilusión.
¿Fue ahí cuando te engendre?
No se, tal vez ya vivías tan dentro,
pequeño duende hambriento
que sin querer te dejé
correr libre por mi pensamiento
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